|
Vínculos
De WikiSchoenstatt
[editar] Pedagogía de vinculaciones
Para el Padre Kentenich esta dimensión de su pedagogía es esencial. El dice ”la religión es vínculo, la religión es entrega” Es echando raíces en los corazones de los hombres, como aprendemos a echarlas en el de Cristo.
“El hombre, según la visión católica, está orientado tanto hacia este mundo como al más allá, se siente en casa aquí en la tierra. Y espontáneamente tiende a buscar hogar en los corazones de los demás. Pero también sabe proyectarse hacia el más allá, viviendo en el corazón de Dios. Es decir, el acoge en su corazón no sólo a Dios, sino también a los hombres como una necesidad propia de su modo de ser. Este es el Evangelio que nosotros queremos anunciar, y a cuyo servicio tenemos que desplegar toda nuestra capacidad educadora”
El proceso de personalización del hombre se produce por asimilación de realidades externas a él. Para llegar a ser "él mismo" necesita ineludiblemente de la mediación del "otro", trátese de otra persona, de las cosas materiales, de Dios. El hombre es un ser esencialmente dialogal y sólo en virtud del diálogo que mantiene con otras realidades llega a su plenitud humana.
¿Qué es un vínculo?
Su significado etimológico es encadenarse, atarse con un lazo fuerte, estable, seguro. Existe vínculo allí donde existe una relación profunda, cargada de afecto, libre y permanente, aceptada desde el interior de la persona y que la afecta por entero.
El vínculo es lo que le permite integrarse a la realidad y a la vez incorporarla a su propio ser. Sólo el hombre es capaz de vínculos. Porque sólo el hombre es capaz de amar.
En un mundo virtual, a pesar de la cercanía exterior posibilitada y realizada por la técnica, los hombres llegan a ser interiormente más y más ajenos entre sí.
"Tenemos que capacitar nuevamente al hombre para sus múltiples vinculaciones, hacerlo capaz y dispuesto para una profunda vinculación interior a lugares, a cosas, a ideas. Sobretodo tenemos que hacerlo capaz de vincularse con la comunidad. Quien ignora totalmente esta tarea en la educación y en la pastoral construye sobre arena sus planes de renovación" . La pedagogía de las vinculaciones hace suyo este programa y busca crear todas las condiciones para que la persona , en libertad y creativamente, anude vínculos profundos y personales. El Padre Kentenich otorgaba especial importancia a la armonía de las relaciones, y por eso acentuaba los vínculos a lugares, a ideas y a personas.
Vinculación a lugares
Debido a su condición de espíritu encarnado, la vida del hombre siempre se desarrolla en un espacio y en un tiempo determinado. El ambiente físico le habla al hombre, le recuerda o despierta valores, experiencias, necesidades. Los lugares son centros de evocación y son centros de acumulación de vivencias. Cuando un ambiente físico determinado es el ámbito de encuentros con personas, de contacto con cosas queridas, ese lugar pasa a ser poseído interiormente por el hombre. Brinda la experiencia de terruño, de pertenencia a una tierra y a un hogar.
La razón más profunda señalada por el Padre Kentenich es una de orden teológico. Dios transfiere algo de su belleza, orden y bondad no sólo a los hombres sino también a los lugares y a las cosas. En ellas resplandecen, pálida pero realmente, las actitudes divinas. Y el mismo Dios quiere que el hombre en el encuentro cordial con esas realidades creadoras y utilizándolas para su beneficio, se eleve hasta El para alabarlo y amarlo.
Vinculación a ideas
La persona debe contar para su pleno desarrollo, con un mundo coherente de ideas o principios, que comprenda y refleje su visión del hombre y de la historia a la luz de la fe. Aprender a actuar guiada por principios sólidos y claramente conocidos.
Vinculación a personas
Es decisiva porque el hombre se despliega en la fuerza del encuentro vivo, cálido y profundo, con el tú humano y con el Tú divino. La persona ciertamente está constituida por un centro independiente y libre, por su yo. Pero ese centro es esencialmente relación, comunión, diálogo. El yo se plenifica por la apertura al tú. Recibir amor de personas concretas y dar amor a personas concretas es el medio privilegiado para el desarrollo del hombre.
En ese contexto el trabajo con las familias es clave. Es en el ámbito de la familia donde a través de los padres humanos se nos revela el rostro materno, paterno de Dios. Decía nuestro Fundador: “Un mundo sin padres, tarde o temprano se torna en mundo sin Dios”